viernes, 11 de enero de 2013

Un día, unos días.

Qué es eso que está ocurriendo,
ese rojo carmesí que como gafas cubre mis ojos,

esa experiencia única de otros,
que, por fin, no me estaba mintiendo.

Esas noches en que el negro era mi alrededor,
y las imágenes idílicas eran aventura convertida en muchas cosas que, como ese libro en la mesita de luz, podía alcanzar.

Otras noches, ese color oscuro con la luz del poste que asomaba mi ventana
y a duras penas se colaba entre mi lugar,
el real y, el del nunca jamás;
el que se cuestionaba el qué hacer, además del otro, en que las preguntas no existían.

Y, estas noches. Estos días y estas noches. Ese libro en aquella mesita de luz, ahora es una mirada y una sonrisa, unos ojos oscuros y cabello liso. Una camiseta deteriorada y un espíritu  irrepetible. Ese, el mejor libro que esta mente inocente soñó con poseer. 

Un día, unos días.



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