Qué hacer con todo lo que tengo dentro.
Qué hacer con sus fotos, con sus miradas, con sus palabras y sonrisas,
Qué hacer con ellas, cómo evitar que estén atascadas.
Qué puedo hacer con esos momentos, esas veces que con sus labios formaba mi
nombre, y al mismo tiempo mi alegría, qué puedo hacer con lo difícil que es mirarlo, pensarlo, amarlo.
Qué hacer con este amor, que le está llegando cada vez más el sol, cómo evitar que crezca sin que me perjudique, sin que me lleve consigo.
Difícil es, pero decir no tanto, pensarlo es terrible, verlo es insoportable, destrozada al sentirlo, pero saber que no lo tendré a mi lado para susurrarle todo lo que lo amo, es morir, morir, morir.
Dejarlo.
Un día, Unos días
martes, 16 de julio de 2013
sábado, 20 de abril de 2013
Difícil.
Hay días en que marcan toda una vida.
Es complicado olvidar.
Yo no puedo olvidar.
(por más que me convenza en asimilar situaciones, no volveré a mirar como hace semanas atrás.)
sábado, 2 de marzo de 2013
Qué cosas
¿Qué quieres que te diga? ¿Qué te gustaría escuchar?
Te estoy preguntando y no recibo respuesta.
Bueno, tampoco sé qué decir.
No me preocupa tanto qué cosas puedo escuchar.
jueves, 17 de enero de 2013
Está bien.
Iban caminando, cuando la chica mencionó algo, ya cansada de decirlo tan seguido.
- Lo siento.
El chico, molesto, miró a la chica a los ojos y mencionó algunas palabras.
- Está bien, no te preocupes.
La amiga del chico no podía parar de pensar en todos esos errores que había cometido, y que un "lo siento" no era suficiente. Miraba el cielo ..., oscuro, despejado, estrellado. Sensación térmica: fría. La chaqueta de cuero, el chaleco y la blusa que traía no eran suficientes (al igual que un "lo siento") para brindarle calor a ese cuerpo lleno de estupideces e inconsecuencias, errores y disculpas, vergüenzas y miradas.
- Ven.
Un brazo cálido sintió la chica rodeando su cintura. Una sonrisa en recompensa a las lágrimas, y un abrazo como disculpas.
viernes, 11 de enero de 2013
Un día, unos días.
Qué es eso que está ocurriendo,
ese rojo carmesí que como gafas cubre mis ojos,
esa experiencia única de otros,
que, por fin, no me estaba mintiendo.
Esas noches en que el negro era mi alrededor,
y las imágenes idílicas eran aventura convertida en muchas cosas que, como ese libro en la mesita de luz, podía alcanzar.
Otras noches, ese color oscuro con la luz del poste que asomaba mi ventana
y a duras penas se colaba entre mi lugar,
el real y, el del nunca jamás;
el que se cuestionaba el qué hacer, además del otro, en que las preguntas no existían.
Y, estas noches. Estos días y estas noches. Ese libro en aquella mesita de luz, ahora es una mirada y una sonrisa, unos ojos oscuros y cabello liso. Una camiseta deteriorada y un espíritu irrepetible. Ese, el mejor libro que esta mente inocente soñó con poseer.
Un día, unos días.
ese rojo carmesí que como gafas cubre mis ojos,
esa experiencia única de otros,
que, por fin, no me estaba mintiendo.
Esas noches en que el negro era mi alrededor,
y las imágenes idílicas eran aventura convertida en muchas cosas que, como ese libro en la mesita de luz, podía alcanzar.
Otras noches, ese color oscuro con la luz del poste que asomaba mi ventana
y a duras penas se colaba entre mi lugar,
el real y, el del nunca jamás;
el que se cuestionaba el qué hacer, además del otro, en que las preguntas no existían.
Y, estas noches. Estos días y estas noches. Ese libro en aquella mesita de luz, ahora es una mirada y una sonrisa, unos ojos oscuros y cabello liso. Una camiseta deteriorada y un espíritu irrepetible. Ese, el mejor libro que esta mente inocente soñó con poseer.
Un día, unos días.
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